Para y por tí..
Zapatillas de tela y pantalones vaqueros.
Camiseta blanca. Manga corta recogida que muestra parte de su hombro y su marca: el 23.
EL pelo con flequillo ladeado, corte masculino; los ojos de un oscuro atrayente intuyen la memoria su vida pasada. Sus piernas invitan a recorrerlas, lenta, muy lentamente, a hacer un viaje nocturno sin otro destino que viajar hasta donde te lleven. Abrazas su alma y sientes el candor de su cuerpo, susurras su nombre al viento que oculta su sonrisa por timidez.
SONANDO: Tindersticks - Can our love
Las horas consiguen pasar sin hacer ruido y se me escapa el tiempo entre la ocultación de mi ser y la búsqueda de… la búsqueda de… la búsqueda.
No encuentro lo que quiero y seguramente no lo necesite. No sé lo que quiero pero lo suplico y lo preciso ya.
La veo entre las sombras de mis recuerdos más felices. La siento en los infiernos ya pasados. Percibo su voluntad de no herirme pero fracasa por completo.
El fracaso es compartido.
Otra herida.
Otra cicatriz.
Cada vez es más difícil conseguir ocultar las cicatrices. Siempre me tocan donde duele, aunque a veces me pregunto si no desearé ese dolor con tanta fuerza que termine provocándomelo yo. Anhelar lo que no tienes es parte de nuestra contemporaneidad. Quiero una casa. Quiero un coche. Un equipo de música. Un disco. Una persona.
Querer no es lo mismo que amar. Querer es poseer. Amar es entregar.
Lo duro es entregar-se.
¿Seguiré esquivando las posibles cicatrices o me lanzaré a por otras nuevas?.
Al menos siento dolor. Me encuentro mucho peor si no siento nada. Sentir es necesario. Cuando no siento no me encuentro y necesito buscar de nuevo, como un adicto, su droga para que le reconforte y le llene.


Un nombre: Sergio.
Una Localidad: Madrid.
Una Edad: Casi los 30.
Aficiones: Todo es interesante.